martes, 7 de diciembre de 2010

¿Qué importa?

Si tu piel no toca mi piel,
¿qué importa el tacto suave de una mariposa?
Si tus ojos no se reflejan en los míos,
¿qué importa el azul del cielo?
Si no oigo tu voz,
¿qué importa el canto del ruiseñor?
Si no percibo tu aroma,
¿qué importa el olor a rosas?
Si no puedes estar pronto a mi lado,
¿qué importa la velocidad del rayo?

La fragancia cercana de tu cuerpo,
el roce de tu piel,
el sabor de tus labios,
el susurro de tu voz,
ESO IMPORTA.
Lo sabemos los dos.

Bella y con pasión

Estallido de luces
de color e ilusión.
Viva la alegría,
la tormenta cesó.

Cual torrente impetuoso,
irrumpe la calma
en el mar del desamor.

Ya no cuenta la imagen
ni su fondo de dolor.
Las apariencias engañan,
causan confusión.

Ahora soy quien soy,
imperfecta y del montón.
Una persona que ama
y necesita del amor.

Así quiero que me vean,
pero no ...
bella y sin pasión.

Mirada

Me miras ...
con los ojos cerrados,
como me gusta que me mires.

Desde dentro y hacia adentro.

Cuando tu mirada
se centra en la mía,
la luz invade la sombra.

Mi interior se ilumina.

Ya no existe noche,
ni existe día.
Sólo tu mirada
descansa en la mía.

La palabra

Mañana clara,
Aurora Boreal,
luz de luciérnaga,
maravilla al contemplar.

Todo resumido,
en una palabra queda.
¿Dónde está esa palabra?
¿Qué es lo que encierra?

Envuélveme palabra.
Sé que la belleza encierras.
Yo, te pongo en mi boca,
en un suspiro quedas.

Te nombro como quiera.
Adoptas la forma e
imagen etérea,
que necesito de veras.

domingo, 5 de diciembre de 2010

Por qué

Al atardecer,
fragancias sueltas
pululan inquietas.
No sé por qué.

Nostalgias etéreas
ensombrecen mi frente.
No sé por qué.

El sueño me adormece,
mi imaginación despierta.
No sé por qué.

Al atardecer,
volvimos a vernos,
un destello de miradas
despejó mis porqués.

Instante

Te quiero ahora
y un instante después.
Te llevo impregnado,
impregnado en mi piel.

En un instante,
todo vuelve a ser,
aquello que fue.
Instante mágico,
instante fiel,
no te olvides de mi,
yo no te olvidaré.

Ayer estuve aqui,
vuelvo otra vez,
en un instante
tu mirada penetré.

Seguro, seguro volveré.

Todo, en un instante
es dulce miel,
para ser luego
dulzor a flor de piel.

jueves, 2 de diciembre de 2010

Arenas

Te busqué siempre
en una playa blanca
de arenas ardientes.

Sobre el horizonte
anunciando arreboles
llegó la noche.

Colgada del cielo,
mi luna repleta
anuló las estrellas.

Dormí junto a ti
en arenas de lana,
soñando arropada.

Cuando desperté,
a la luz de tu mirada,
dejé la soledad callada.

Deseé volver siempre
a esas arenas cálidas,
donde feliz me arropabas.